Agaricus Blazei Murrill: beneficios, principios activos y aplicación en la micoterapia

El Agaricus blazei Murrill (ABM) es un importante hongo medicinal originario de la región de Piedade, en São Paulo (Brasil). Se encuentra entre los hongos medicinales más estudiados a nivel mundial. La investigación se centra en la inmunomodulación, el tratamiento complementario del cáncer, la salud metabólica y la protección antioxidante. Su prestigio científico se basa en una observación notable: la población de Piedade presentaba tasas inusualmente bajas de cáncer, infecciones y enfermedades degenerativas en la edad adulta. Los investigadores identificaron el Agaricus blazei Murrill como un factor nutricional significativo.

Investigadores japoneses comenzaron a realizar estudios sistemáticos en la década de 1960. Aislaron los principios activos más importantes del hongo y confirmaron sus potentes propiedades inmunomoduladoras. Desde entonces, décadas de investigación en Brasil, Japón y Europa han sentado unas bases empíricas sólidas que avalan su relevancia clínica.

¿Qué es el Agaricus blazei Murrill?

El Agaricus blazei Murrill pertenece a la familia de las agaricáceas (Agaricaceae). El biólogo William Alphonso Murrill lo describió por primera vez en 1974. Análisis posteriores revelaron que ya había sido catalogado como Agaricus brasiliensis. En 2005, un análisis de secuencias de ADN confirmó su identidad genética con el Agaricus subrufescens Peck, descrito ya en 1893. Este mismo hongo fue descubierto en tres ocasiones de forma independiente. La abreviatura ABM es habitual en la literatura científica. La seta de almendra (ABM) se conoce con varios nombres. En Japón se llama «himematsutake». En Brasil se le conoce como «Cogumelo de Deus» (hongo de Dios) y «Cogumelo do Sol» (hongo del sol), aunque este último nombre hace referencia a su preferencia por los lugares soleados y abiertos. En alemán se le conoce como «seta de almendra» debido a su característico aroma a almendra. En la micoterapia, el ABM se clasifica como un hongo medicinal inmunomodulador y adaptógeno. Sus principales ámbitos de aplicación son la regulación inmunológica, el tratamiento complementario del cáncer, la promoción de la salud metabólica y la protección antioxidante.

Historia y uso tradicional del Agaricus blazei Murrill

Generaciones de habitantes de la región de Piedade consumían ABM de forma habitual. Sus índices de cáncer e infecciones, inusualmente bajos, despertaron el interés científico en la década de 1960. El investigador japonés Takatoshi Furumoto viajó a Piedade para estudiar este fenómeno, identificó el ABM como un factor alimentario constante y se llevó muestras a Japón para su análisis.

A raíz de ello, equipos de investigación japoneses aislaron los principios activos más importantes del hongo, centrándose en la fracción de beta-1,3/1,6-D-glucano. Este complejo polisacárido activó importantes poblaciones de células inmunitarias de una forma que no se había descrito anteriormente en otras especies de hongos. El contenido de beta-glucano y la eficacia de su perfil en el ABM lo convirtieron en un objeto de interés clínico constante en la investigación oncológica e inmunológica.

A partir de la década de 1970, las investigaciones se ampliaron para estudiar sus propiedades antidiabéticas, su capacidad antioxidante y sus efectos hepatoprotectores. En la actualidad, el ABM se utiliza en Japón, Brasil, Alemania y en toda Europa en tratamientos integrativos de mico-terapia.

Principales principios activos del Agaricus blazei Murrill

Las propiedades beneficiosas para la salud del polvo de setas ABM, obtenido a partir de la seta entera, se deben a fracciones específicas de compuestos bioactivos. Estos compuestos son los responsables de los efectos documentados en la micoterapia.

Los beta-D-glucanos son los polisacáridos inmunoactivos más importantes de la ABM. Estimulan la formación de citocinas e interleucinas y favorecen la proliferación y diferenciación de los macrófagos y los monocitos. Los investigadores atribuyen a este componente la mayor parte del efecto antitumoral.
Las glicoproteínas están compuestas por componentes proteicos y polisacáridos. En la investigación sobre el cáncer, se considera que el componente proteico es el más activo. Las glicoproteínas complementan a los beta-D-glucanos en la activación inmunológica.

Entre los esteroides presentes en el ABM se encuentran el ergosterol, el blazeispirol A y C, y la blazeína. Se ha demostrado que el blazeispirol A y C, así como la blazeína, poseen propiedades antitumorales. El ergosterol inhibe la formación de nuevos vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer, un efecto que se denomina antiangiogénesis.

La ergotioneína es un compuesto antioxidante que contiene azufre y que se encuentra en la ABM. Se acumula en los tejidos sometidos a mayor estrés oxidativo, entre ellos el tejido nervioso y las mitocondrias. Atraviesa la barrera hematoencefálica y se asocia a efectos neuroprotectores. Su función se describe detalladamente en el siguiente apartado dedicado a los aspectos neurológicos.

Los fenoles y el glucomanano contribuyen a la actividad antioxidante y metabólica. Los fenoles neutralizan directamente los radicales libres. El glucomanano favorece la función metabólica.
ABM contiene, además, la mayor concentración de las enzimas antioxidantes superóxido dismutasa, tirosinasa y catalasa jamás registrada en un hongo medicinal, así como la enzima peroxidasa.

Beneficios para la salud del Agaricus blazei Murrill

Las propiedades beneficiosas para la salud del Agaricus blazei Murrill se basan en su perfil de betaglucanos, la blazeína, la ergotioneína y los proteoglicanos, que actúan a través de mecanismos biológicos demostrados. En los apartados siguientes se describen los distintos ámbitos de acción, los compuestos responsables de los mismos, así como los resultados de investigación subyacentes o los conocimientos prácticos derivados de la micoterapia.

Apoyo a los pacientes con cáncer

El Agaricus blazei Murrill es uno de los hongos medicinales más estudiados en el contexto del tratamiento adyuvante del cáncer. Su función es complementaria: refuerza los mecanismos inmunitarios que intervienen en la detección y la lucha contra el crecimiento celular anómalo. Sin embargo, no sustituye al tratamiento oncológico convencional.

La base de datos médica PubMed contiene más de 100 artículos científicos sobre la ABM y el cáncer. Los siguientes tipos de cáncer han mostrado resultados positivos en las investigaciones: cáncer de hígado, cáncer de intestino, cáncer de estómago, cáncer de próstata, cáncer de tiroides, cáncer de páncreas, cáncer de pulmón, cáncer de piel, leucemia y tumores cerebrales.

Se ha estudiado el Blazein en cuanto a su capacidad para desencadenar la apoptosis en las células cancerosas e inhibir la angiogénesis, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos en los tumores. Sin angiogénesis, el crecimiento tumoral se ve considerablemente limitado.

El compuesto beta-1,3/1,6-D-glucano activa las células asesinas naturales y los macrófagos. Además, el ABM favorece la regeneración de la médula ósea tras la radioterapia o la quimioterapia. Cuanto más rápido se vuelvan a producir suficientes eritrocitos, antes remitirán los estados de fatiga. La rápida regeneración de los leucocitos refuerza, además, el sistema inmunitario tras una quimioterapia.

La ABM se utiliza en Japón y en Europa en tratamientos oncológicos integrativos, especialmente en pacientes que desean recibir un apoyo inmunológico complementario durante la terapia. Consulte a un terapeuta de MykoTroph antes de comenzar a tomar ABM como parte de un tratamiento oncológico.

Modulación del sistema inmunitario

El ABM modula el sistema inmunitario a través de su compuesto beta-1,3/1,6-D-glucano. Estos beta-glucanos activan los macrófagos y las células dendríticas a través de los receptores de reconocimiento de patrones TLR2, TLR4 y Dectin-1, desencadenando así una cascada de activación inmunitaria.

La actividad fagocítica de los macrófagos aumenta con la suplementación con ABM. La citotoxicidad de las células asesinas naturales aumenta. Se potencia la señalización de las citoquinas, en particular del TNF-alfa, la interleucina-2 y la interleucina-12, sin provocar una reacción inflamatoria excesiva. Este equilibrio es la razón por la que el ABM se describe como inmunomodulador y no solo como inmunoestimulante.

Como adaptógeno, el ABM no solo puede aumentar la actividad inmunitaria, sino también restablecer un equilibrio saludable en el sistema inmunitario. Por ello, también se utiliza en casos de alergias, asma y enfermedades autoinmunes. Los terapeutas especializados en micoterapia lo utilizan, entre otras cosas, para tratar la tiroiditis de Hashimoto, la esclerosis múltiple, el reumatismo y las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales.

Protección antioxidante

ABM reduce el estrés oxidativo gracias a la acción de la ergotioneína y el betaglucano. La ergotioneína captura las especies reactivas de oxígeno y protege las membranas mitocondriales frente a la peroxidación lipídica. Además, reduce las señales inflamatorias provocadas por el estrés oxidativo prolongado. El ABM presenta la mayor concentración de enzimas antioxidantes —superóxido dismutasa, tirosinasa y catalasa— que se haya medido jamás en un hongo medicinal. El estrés oxidativo contribuye a la aparición de enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, el síndrome metabólico y la progresión del cáncer. Un apoyo antioxidante continuo a nivel celular combate una causa común de muchas enfermedades crónicas.

Protección de la vida

El ABM se describe a menudo como un protector hepático. Contrarresta las alteraciones de la función hepática, reduce la carga viral en la hepatitis B y ayuda al hígado a hacer frente a una fuerte carga tóxica. Los estudios en animales demuestran que el ABM protege eficazmente al hígado frente a toxinas como el cadmio, el tetracloruro de carbono y las nitrosaminas. Los investigadores atribuyen este efecto a un aumento de la enzima glutatión peroxidasa.

Los betaglucanos presentes en ABM reducen de forma activa los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, lo que disminuye la acumulación de grasas en el hígado. Además, ABM fortalece la flora intestinal, que actúa como escudo protector e impide que los nutrientes nocivos para el hígado lleguen siquiera a este órgano.

En la mico-terapia, el ABM se utiliza como parte de los tratamientos de apoyo al hígado, especialmente en personas que toman durante un periodo prolongado medicamentos que suponen una carga para el hígado.

Control de la diabetes

El efecto antidiabético del ABM se inicia en el intestino. Se inhibe la enzima alfa-glucosidasa, lo que reduce la absorción de hidratos de carbono por parte de la mucosa intestinal. De este modo, el aumento de la glucemia tras una comida es menos pronunciado. Además, al estimular las células de los islotes de Langerhans, el ABM mejora la secreción de insulina.

El ABM protege las células beta del páncreas. Estas células se ven afectadas por procesos autoinmunes en la diabetes tipo 1 y por procesos inflamatorios en la diabetes tipo 2. En la mico-terapia, el ABM se combina a menudo con Coprinus comatus en los protocolos de tratamiento de la diabetes.

Las personas que toman medicamentos hipoglucemiantes deben controlar de cerca sus niveles de glucemia mientras utilizan ABM. Consulte a un terapeuta de MykoTroph para adaptar el protocolo en consecuencia.

Ayuda para las alergias y las enfermedades autoinmunes

El ABM reduce el riesgo de alergias y puede aliviar los síntomas alérgicos. Sus componentes inhiben la liberación de histamina, el neurotransmisor principal en las reacciones alérgicas. Los mastocitos presentes en la piel y las membranas mucosas liberan histamina al entrar en contacto con un alérgeno. La histamina aumenta la permeabilidad de los vasos sanguíneos, lo que puede provocar su dilatación y, en casos graves, broncoespasmo y dificultad respiratoria. ABM contrarresta estas reacciones al reducir la liberación de histamina.

El consumo regular de polvo de seta ABM, procedente de la seta entera, tiene un efecto inmunomodulador. Se atenúan las reacciones inmunitarias excesivas, como las que se producen en caso de alergias. Los expertos suelen recomendar a las personas alérgicas una combinación de ABM y reishi, ya que estos dos valiosos hongos se complementan de manera óptima en su efecto inmunomodulador.

En el caso de las enfermedades autoinmunes, el ABM influye en la población de células T reguladoras. Estas células T reguladoras impiden que el sistema inmunitario ataque los tejidos del propio organismo. Las personas con enfermedades autoinmunes deben consultar a un terapeuta especializado en MykoTroph antes de comenzar a tomar ABM.

Efecto antiviral y antibacteriano

El ABM refuerza las defensas antivirales y antibacterianas mediante la activación de los macrófagos y las células asesinas naturales (NK) por parte del betaglucano. La ingesta de ABM aumenta la actividad fagocítica de los macrófagos, lo que mejora la eliminación de los invasores bacterianos. Aumenta la citotoxicidad de las células NK frente a las células infectadas por virus.

La ABM ha demostrado su eficacia en la lucha contra los virus de la hepatitis de los tipos B y C. Además, el consumo de este hongo medicinal puede evitar que una infección ya existente se convierta en crónica y, por lo tanto, ofrece cierta protección frente a la cirrosis hepática.

En la mico-terapia se utiliza el ABM para favorecer la recuperación de infecciones recurrentes y mantener las defensas inmunitarias durante períodos de alta exposición o de esfuerzo físico.

Apoyo neurológico y cognitivo

La ergotioneína es el principal principio activo responsable del efecto neuroprotector del ABM. Se trata de un compuesto antioxidante que contiene azufre y que atraviesa la barrera hematoencefálica. Una vez en el sistema nervioso central, se acumula preferentemente en el tejido nervioso y en las mitocondrias.

En el tejido nervioso, la ergotioneína neutraliza las especies reactivas del oxígeno, protege las membranas mitocondriales del estrés oxidativo y reduce las señales neuroinflamatorias. Los científicos han descubierto sistemas de transporte específicos para la ergotioneína en las células humanas y en las mitocondrias, lo que sugiere que, desde el punto de vista evolutivo, este compuesto forma parte de la bioquímica humana desde hace mucho tiempo.
Los niveles bajos de ergotioneína se asocian con enfermedades neurodegenerativas como el párkinson y el alzhéimer. Se sabe que los pacientes con párkinson presentan niveles muy bajos de ergotioneína, lo que apunta a un mayor estrés oxidativo y a una mayor necesidad de proteger las neuronas restantes.

Los niveles elevados de ergotioneína en sangre se asocian con un mejor rendimiento cognitivo. Los estudios realizados en modelos animales sugieren que esta sustancia puede favorecer la memoria y reducir los síntomas del deterioro cognitivo. Además, ejerce un efecto antiinflamatorio en el sistema nervioso central.

La actividad del betaglucano de ABM contribuye además a la salud neurológica al reducir la inflamación sistémica, que puede llegar al sistema nervioso central a través de la barrera hematoencefálica. La neuroinflamación crónica contribuye al deterioro cognitivo y a la neurodegeneración.

En la mico-terapia, el ABM se utiliza para favorecer la claridad cognitiva, la resistencia mental y la protección neurológica en situaciones de elevado estrés oxidativo o inflamatorio. A menudo se combina con Hericium y Reishi en tratamientos de apoyo neurológico.

Apoyo al sistema cardiovascular y a la presión arterial

El ABM favorece la salud cardiovascular gracias a la protección antioxidante que ejerce sobre las paredes arteriales, al efecto del betaglucano sobre el equilibrio lipídico y a la regulación de la presión arterial.

El ABM reduce de forma activa los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Los niveles elevados de LDL y triglicéridos son factores de riesgo principales de la arteriosclerosis y los episodios cardiovasculares. Además, el ABM posee propiedades antitrombóticas demostradas. La ergotioneína y los compuestos antioxidantes protegen el endotelio vascular frente al estrés oxidativo, uno de los principales mecanismos implicados en la hipertensión y la rigidez arterial.

El ABM no sustituye a los medicamentos cardiovasculares recetados ni a los cambios en el estilo de vida. Consulte a un terapeuta de MykoTroph para conocer las medidas complementarias adecuadas para su tratamiento cardiovascular.

¿Quién puede beneficiarse del hongo medicinal Agaricus Blazei Murrill?

El perfil de principios activos del Agaricus blazei Murrill hace que este hongo resulte relevante para un amplio espectro de aplicaciones relacionadas con la salud. Sus mecanismos inmunomoduladores, antioxidantes, metabólicos y neuroprotectores contrarrestan los procesos biológicos subyacentes y no se limitan a tratar síntomas aislados. Los siguientes grupos de personas son los que más se benefician del consumo de polvo de seta ABM.

Pacientes de cáncer

Los pacientes con cáncer que se someten a tratamiento o se encuentran en remisión y buscan un refuerzo inmunológico complementario pueden beneficiarse de la actividad del blazeín y de la activación inmunológica mediada por el betaglucano a través de ABM. La función de las células NK y los macrófagos está directamente relacionada con los mecanismos inmunitarios que intervienen en la vigilancia del cáncer. El ABM se utiliza en Japón y en Europa como parte de protocolos de tratamiento oncológico integrador, de forma complementaria a la quimioterapia y la radioterapia. Consulte a un terapeuta de MykoTroph antes de comenzar a tomar ABM como parte de un tratamiento oncológico.

Personas con enfermedades autoinmunes

Las personas con enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, el lupus, la esclerosis múltiple, la tiroiditis de Hashimoto o las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales, se benefician del efecto modulador de la ABM sobre las células T reguladoras y el equilibrio Th1/Th2. El mecanismo es modulador, no estimulante. El ABM no activa el sistema inmunitario de manera uniforme en las enfermedades autoinmunes. Un terapeuta especializado en MykoTroph puede evaluar la idoneidad del tratamiento y elaborar un plan terapéutico adaptado a la enfermedad concreta.

Personas con diabetes

Las personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina pueden beneficiarse del efecto del betaglucano presente en el ABM sobre la regulación de los niveles de glucosa en sangre después de las comidas y la mejora de la sensibilidad a la insulina. Las personas que toman medicamentos hipoglucemiantes deben controlar sus niveles de glucosa en sangre de forma rigurosa y consultar a un terapeuta de MykoTroph si incorporan el ABM a su programa de tratamiento.

Pacientes con alergias y asma

Las personas con alergias crónicas, entre las que se incluyen las alergias estacionales, las intolerancias alimentarias y el asma, pueden beneficiarse del efecto de ABM sobre el sistema inmunitario, que favorece la respuesta Th1. La reactividad mediada por IgE, que subyace a las reacciones alérgicas, se reduce gracias a este mecanismo de restablecimiento del equilibrio. Su uso constante a largo plazo conduce al efecto inmunorregulador más potente.

Personas con enfermedades hepáticas

Las personas con niveles elevados de enzimas hepáticas, hígado graso, hepatitis o que toman medicamentos que pueden dañar el hígado a largo plazo pueden beneficiarse de los efectos hepatoprotectores de ABM, gracias a la ergotioneína y al apoyo que proporciona a las células de Kupffer. En caso de que se le haya diagnosticado una enfermedad hepática o si se combina el ABM con un tratamiento farmacológico en curso, es imprescindible consultar a un terapeuta especializado en MykoTroph.

Personas con enfermedades neurológicas

Las personas con enfermedades neurológicas, deterioro cognitivo incipiente o una elevada carga neuroinflamatoria pueden beneficiarse de la neuroprotección que proporciona la ergotioneína y de los efectos antiinflamatorios del ABM a través del eje inmunológico-cerebral. Un terapeuta especializado en MykoTroph puede integrar el ABM en un tratamiento más amplio de apoyo neurológico.

Personas con infecciones virales y bacterianas

Las personas con infecciones recurrentes, recuperación tardía tras enfermedades agudas o susceptibilidad persistente a las enfermedades estacionales pueden beneficiarse de la activación de los macrófagos y las células NK que provoca el ABM. Esto refuerza directamente los mecanismos inmunitarios primarios contra los patógenos y reduce la frecuencia y la gravedad de las infecciones recurrentes con un uso a largo plazo.

Personas que sufren un elevado estrés oxidativo

Las personas que sufren un elevado estrés oxidativo debido al estrés crónico, el entrenamiento intenso, los contaminantes ambientales o enfermedades que provocan inflamación sistémica se benefician de la protección antioxidante celular que proporciona la ergotioneína presente en ABM. La ergotioneína se acumula en los tejidos más propensos al daño oxidativo y contrarresta el problema a nivel mitocondrial.

Personas con factores de riesgo cardiovascular

Las personas con niveles elevados de colesterol LDL, triglicéridos altos, hipertensión o antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares pueden beneficiarse de las propiedades hipolipemiantes, protectoras del endotelio vascular y reguladoras de la presión arterial del ABM. Los pacientes que toman medicamentos cardiovasculares deben consultar a un terapeuta especializado en MykoTroph, ya que el efecto del ABM sobre los lípidos y la presión arterial puede influir en la dosificación de los medicamentos con el paso del tiempo.

Cómo tomar Agaricus Blazei Murrill para obtener el máximo efecto posible

MykoTroph recomienda el Agaricus blazei Murrill en forma de polvo de seta ecológico elaborado a partir de la seta entera, en cápsulas veganas y procedente de cultivos alemanes. El polvo debe obtenerse a partir de la seta entera. Solo así se conserva el espectro completo de los componentes del cuerpo fructífero en su totalidad. El cultivo ecológico según las directrices alemanas de agricultura ecológica se considera el estándar de referencia. Las setas absorben todo tipo de sustancias nocivas de su entorno. El cultivo convencional conlleva el riesgo de que los residuos de pesticidas y productos químicos se unan a la fracción de betaglucanos y afecten a su actividad receptora. Las normas ecológicas alemanas se encuentran entre las más estrictas. Las setas deben secarse a baja temperatura, por debajo de los 40 °C. Las temperaturas más elevadas destruyen enzimas y polisacáridos importantes, que son imprescindibles para sus efectos beneficiosos para la salud. Asimismo, la molienda debe supervisarse cuidadosamente, ya que durante el proceso se genera calor. Es preferible utilizar cápsulas en lugar de polvo a granel. El polvo a granel absorbe rápidamente la humedad y puede enmohecerse, a menudo sin que se note. Además, el contacto con el oxígeno oxida los ácidos grasos insaturados y otros compuestos sensibles presentes en el polvo. Las cápsulas protegen todo el polvo de setas frente a estos cambios y conservan los principios activos hasta su absorción. No se recomiendan los comprimidos, ya que requieren el uso de excipientes y aglutinantes. Tome las cápsulas de ABM justo antes de una comida con un vaso de agua sin gas. Los tratamientos de MykoTherapie están concebidos para una duración mínima de tres meses. Dependiendo de su estado de salud, también puede ser recomendable prolongar el tratamiento más allá de los tres meses. La dosis adecuada depende del estado de salud de cada persona, del nivel inicial y de cualquier tratamiento o medicación que se esté siguiendo al mismo tiempo. Pida a un terapeuta de MykoTroph que le elabore un plan de tratamiento personalizado.

Preguntas más frecuentes

Hay dos compuestos que distinguen al Agaricus blazei Murrill de todos los demás hongos medicinales. En primer lugar, la blazeína: un compuesto esteroideo que se encuentra exclusivamente en el Agaricus blazei Murrill y que ha demostrado tener efectos antitumorales, entre los que se incluyen la inducción de la apoptosis y la inhibición de la angiogénesis. Ningún otro hongo medicinal contiene este compuesto. En segundo lugar, la estructura ramificada específica del compuesto beta-1,3/1,6-D-glucano del Agaricus blazei Murrill, que provoca algunos de los efectos inmunomoduladores más potentes observados en la investigación sobre hongos.

Sí. En la mico-terapia, el ABM se utiliza como terapia complementaria al tratamiento convencional contra el cáncer, no como sustituto. Sus compuestos inmunoactivadores favorecen el funcionamiento de las células NK y los macrófagos. El ABM se ha incorporado a los tratamientos oncológicos integrativos en Japón y Europa. Toda persona a la que se le haya diagnosticado cáncer debería consultar a un terapeuta especializado en MykoTroph antes de iniciar un tratamiento con ABM. La dosis, el momento de administración y la combinación con otras setas medicinales deben adaptarse al tipo de tratamiento concreto y al estadio de la enfermedad.

Su uso puede resultar adecuado, aunque requiere una planificación minuciosa. Los efectos inmunológicos de ABM no son uniformemente estimulantes. En el caso de las enfermedades autoinmunes, el mecanismo relevante es modulador: ABM favorece la actividad de las células T reguladoras y el restablecimiento del equilibrio Th1. La dosis adecuada, la duración del tratamiento y la idoneidad para cada enfermedad autoinmune deben evaluarse de forma individualizada. Consulte a un terapeuta de MykoTroph antes de iniciar el tratamiento.

Los efectos celulares comienzan ya con la primera dosis. Con un uso regular, suele observarse un aumento cuantificable de la activación inmunitaria en un plazo de dos a cuatro semanas. Los efectos metabólicos, incluida la regulación de la glucemia y de los lípidos, se desarrollan a lo largo de uno o dos meses. Para obtener efectos más intensos en tratamientos complejos de enfermedades autoinmunes, como terapia complementaria contra el cáncer o para la protección del sistema nervioso, se requiere una duración del tratamiento de al menos tres meses.

Sí. En la mico-terapia, el ABM se combina a menudo con otros hongos medicinales cuyos perfiles de principios activos se complementan. El reishi contribuye a la regulación inmunológica y proporciona apoyo adaptógeno. El Trametes versicolor aporta una variedad de betaglucanos y favorece la flora intestinal. El cordyceps aporta energía y refuerza las glándulas suprarrenales en casos de fatiga y debilidad inmunológica simultáneas. El hericium se combina a menudo con el ABM en protocolos de tratamiento neurológico. Un terapeuta especializado en MykoTroph puede elaborar un plan de ingesta adaptado a la situación de salud concreta de cada persona.

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